Moda

3 miradas de la moda sostenible: «El clóset es reflejo de lo que somos»

Tres miradas de la moda sostenible fue el título del encuentro propiciado por el Circular Fashion Club, que invita a un cambio de actitud en nuestro consumo de ropa.

Por Elina Pérez Urbaneja.-

En la sede del Circular Fashion Club nos congregamos seguidores de la moda consciente, pese al aguacero que azotó la ciudad. Entre los asistentes estuvo la profesora Elvira Parés, directora del Instituto Brivil, quien invitó a unir el sector de la moda en torno a temas sensibles –y actuales en el mundo-, como éste.

Números que rasgan un sector

Abrió el encuentro la ingeniera Maripili Mesa, especialista en sostenibilidad, quien mencionó unos cuantos datos infartantes, como el que la industria de la moda consume 93 mil millones de m3 de agua en sus procesos fabriles, lo cual contrastó con los 5 millones que usa una persona para su vida cotidiana.

“El 20% de las aguas residuales del mundo provienen de la industria de la moda”; aseveró la experta, quien indicó que “sobre todo la ropa de algodón, desde que está en el campo, hasta que es convertida en telas como el denim o jean”.

Otro porcentaje impactante es que 36% de las prendas que se comercializan en el mundo se fabrican en China, lo cual incide fuertemente en la huella de carbono por los gases emitidos en los traslados. Tomando en cuenta esta situación, Mesa aconseja comprar prendas locales, lo cual supone un cambio en los patrones de conducta.

La experta también mencionó lo pernicioso de los procesos químicos empleados en la elaboración y teñido de los textiles. Muchas de esas sustancias afectan la salud, produciendo alergias, por decir lo menos. La ingeniera invitada advirtió a las embarazadas que “la ropa de bebé tiene todos esos químicos”.

La charlista culminó señalando que la moda es la segunda industria más contaminante del mundo y que estamos a tiempo para buscar soluciones y tomar acciones.

Upcycling auténtico

La diseñadora María Mercedes Nouel tomó luego la palabra, rememorando sus iniciios en la práctica del upcycling: “en las firmas donde he trabajado siempre he guardado las telas de ´desecho´, sobre todo de los ruedos tomados a los vestidos de novia”. Con esos retazos, Nouel hace maravillas.

En un mundo donde hay mucho maquillaje verde, es decir,  una pose sostenible sin sustancia, el trabajo de Nouel resalta por su autenticidad. Ella ha analizado el comportamiento de las mujeres hacia la moda, lo que la llevó a decir: “nuestro clóset es reflejo de lo que somos”, pues en ese espacio de almacenamiento de ropa hay apego o indiferencias que hay que trabajar.

Y es que hacer limpieza del clóset no es fácil. Hacer upcycling tampoco, porque se parte de un proceso de clasificación, separación y análisis de las prendas.

En el Circular Fashion Club creado por Nouel se aprecia el potencial del clóset, recibiendo prendas que se pueden intercambiar, alquilar o revender. Compartir la ropa que no se usa, al fin y al cabo, es una forma de contribuir con la recuperación del planeta.

El valor emocional del upcycling

Cerró las ponencias la diseñadora gráfica Giomar Quevedo, devenida diseñadora de moda con su marca Apö Design, quien confesó: “nunca voy con las tendencias, por eso mi ropa es atemporal”.

Apoya el slow fashion, evitando ser víctima de la moda. “Debemos tener conciencia de lo que vamos a comprar, prendas que vayamos a aprovechar de verdad, sabiendo quién eres para desarrollar tu estilo propio y no parecer otra persona”, afirma.

Quevedo cerró con un ejercicio guiado con una de las asistentes, para concluir que hay mil cosas que podemos hacer con la ropa que no usamos, pues se puede donar, vender, regalar, reparar, intervenir, modernizar y actualizar, la invitación a que “no permitas que la ropa se dañe en tu clóset”.

Más info

En Instagram: @circularfashionclub / @apodesignvzla

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